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José
Capuz Mamano nació en Valencia
en 1884 y falleció en Madrid en 1964. Es uno de los artistas más
innovadores en su concepción de la escultura procesional, creando
modelos de formas sencillas donde la materia juega un papel
importante, junto con austeras y frías policromías que le dan un
carácter tan realista como las imágenes del Cristo Yacente
o el Descendimiento, únicas imágenes "marrajas" junto a la Virgen de la
Piedad que se salvaron de
la guerra civil realizadas en el 1927, en el 1930 y en el 1925
respectivamente. Su producción para Cartagena reside en la Cofradía
Marraja que la que entre otros realizaría el titular de la
misma, el
Jesús Nazareno, en 1945.
Esta imagen fue la que reponía a la destruida en la guerra civil que
él mismo realizara en 1931. Tras la imagen del imaginero valenciano José Alfonso Rigal, se decidió hacer
el encargo otra vez a Capuz, cobrando 13.000 pesetas, dinero que fue costeado por
el gremio de la pescadería.
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José Capuz esculpiendo una de sus
mejores obras: EL DESCENDIMIENTO |
José Capuz esculpiendo una
de sus obras no religiosas |
"Helena" (hija menor de Sorolla retratada por Jose Capuz
Mamano en 1921) |
Sigue
su producción de imágenes "marrajas" con las nombradas
Descendimiento (que fue portada del diario de tirada nacional "ABC") y Cristo Yacente. Siguió con la talla de San Juan,
realizada en el año 1944 y cobrando 10.000 pesetas. Esta imagen
sustituye a la imagen que desfilaba antes de la guerra, obra de
Salcillo. Además, Capuz realiza la imagen de la Virgen de la
Soledad, Madre de los
marrajos, un año antes -1943-, que al igual que el
titular, fue sustituido por la imagen homónima del mismo autor. José
Capuz terminó sus obras para Cartagena con el grupo escultórico del
Santo Amor
de San Juan en la Soledad de la Virgen
en el año 1952. El grupo escultórico está concebido dentro de la
misma línea que el Descendimiento, formando un conjunto casi de
bloque en triángulo de tres figuras: San Juan que es el eje central
de la composición, la Virgen sentada sobre una roca y María
Magdalena arrodillada a ambos lados. Una imagen ésta de un gran valor artístico que inicialmente
no terminó de gustar a los cofrades, pero que en la actualidad es
uno de los emblemas de la Cofradía Marraja, llegando hasta el punto
de que la Junta de Mesa se plantee sacarlo en la procesión del Santo
Entierro, tal y como el mismo escultor había dispuesto.
De este artista, en nuestros días injustamente olvidado,
se puede decir que llevaba su arte en los genes, puesto
que procedía de una familia italiana de escultores
barrocos, cabeza de la cual fue el genovés Julio Capuz,
que se había instalado en el pueblo levantino de
Onteniente. La influencia de su padre y su tío, profesor
en la Escuela de San Carlos en Valencia, facilitaron que
iniciara su formación en dicho centro, de donde pasó a
la madrileña Escuela de San Fernando en 1904, después de
lo cual fue becado para completar sus estudios en Roma.
En esta ciudad permaneció entre los años 1907 y 1911, y
desde allí aprovechó para viajar a Florencia, Nápoles y
París, donde conoció y trabajó con el escultor
Bartholomé.
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Cristo Yacente |
Santo Amor de San Juan |
Santísima Virgen de la Soledad |
A su vuelta a España, y ya instalado en Madrid, obtuvo
la plaza de catedrático de la Escuela de Artes y
Oficios, cargo que ocupó desde 1922. Dos años más tarde
realizó una importante exposición individual en la
Biblioteca Nacional, que le dio el espaldarazo
definitivo entre la crítica. Su formación clásica no le
impidió interesarse por las nuevas tendencias, y así se
puede decir que fue uno de los artífices del movimiento
renovador castellano, a pesar de que los problemas
económicos le obligaron a aceptar numerosos encargos que
le robaron un tiempo que hubiera debido emplear en
profundizar en su propia faceta creadora. Sus primeras
obras, de tipo realista, muestran la influencia de
Rodin, Bourdelle y del belga Meunier, así como sus
orígenes mediterráneos.
Fue un gran escultor y un magnífico tallista, cuyas
obras llenas de vida muestran un soberbio entendimiento
del volumen, con una concepción del mismo absolutamente
moderna para su época. Prefirió trabajar con materiales
tradicionales, como madera, bronce y piedra, motivado
por su interés en la escultura arcaica, en especial por
la de los períodos egipcio e indostánico. Después de la
Guerra Civil se dedicó a realizar trabajos de
imaginería, especialmente de imágenes religiosas (pasos
procesionales para Cartagena y Cuenca), esculpió varias
efigies del general Franco, entre las que destaca la
Estatua ecuestre del Caudillo que se halla en los Nuevos
Ministerios de Madrid, y fue encargado de realizar
varios monumentos conmemorativos; finalmente, al cabo de
algunos años ya pudo dedicarse a su propia obra.
De entre sus obras más conocidas cabe destacar El ídolo;
Desnudo sentado (1919), en bronce; Mujer en un árbol
(1925), preciosa talla realizada en madera; Desnudo de
espaldas (1926), lápiz y carbón; Mujer en la fuente con
cántaro (1929), lápiz y acuarela; Mujer peinándose
(1932), macizo desnudo en madera; Desnudo de espaldas
(1933), lápiz y acuarela, o el Monumento a Justino
Flórez en Jaén, en el que resalta su sencillez
compositiva.
Exposiciones individuales
(1924) Biblioteca Nacional de Madrid.
Exposiciones colectivas
(1910-Segunda medalla, 1912-Primera medalla) Exposición
Nacional, Madrid. (1925) "Exposición de Artistas
Ibéricos", Madrid. (1926) Bienal de Venecia. (1936)
"L´Art Espagnol Contemporain", París. (1985) "Escultura
Española: 1900-1936", Palacio de Velázquez y de Cristal,
Madrid; "Exposición Huellas 2002" en Catedral de Murcia.
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Fotografías 1 y 2 (Capuz
esculpiendo): "La Pasión en Cartagena: Mariano Benlliure y
José Capuz",
de Elías Hernández Albaladejo y Carlos Ferrandiz Araujo
Fotografía 3
("Helena"): http://museosorolla.mcu.es/
Fotografías 4, 5
y 6: CD recopilatorio José Luís García Galán
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